Geneviève de Brabant

beer-cat-genevieveEn el siglo XVI, las fiestas constituían una parte fundamental de la vida social y compensaban la dureza y la precariedad de la vida cotidiana.

Cualquier cosa era pretexto para una celebración: un nacimiento, la entrega del pan bendito, el final de la vendimia o de la cosecha… Al son de las gaitas, los lugareños festejaban en las calles o en las tabernas, auténticos lugares de encuentro y propagación de chismes y rumores.

La cerveza es de todas las fiestas: juegos de invierno, carnavales, procesiones, verbenas… Apareció en los territorios que van desde el norte de Francia hasta el sur de los Países Bajos un gran número de cervezas diferentes, caracterizadas por diversos ingredientes y la calidad del agua. Poco a poco, fueron surgiendo pequeñas cervecerías en cada pueblo, dado que aún no se conocían técnicas de conservación.

También aparecieron los cuentos y, con ellos, las cubas más legendarias. En Genval, la historia de Genoveva de Brabante (Geneviève de Brabant), salvada por una cierva después de que la abandonaran en el bosque con su hijo, dio que hablar en todo el ducado de Brabante, por lo que, más pronto que tarde, esta heroína de la Edad Media prestó su nombre a cervezas tradicionales: rubia, negra, blanca y tostada.

Las cervezas Geneviève de Brabant se hacen siguiendo las recetas de antaño y constituyen todo un homenaje a la excepcional herencia que nos dejó la edad de oro de los maestros cerveceros.