Waterloo Gin

Este proceso 100% artesanal se basa en el método de los granjeros de la Edad Media. Para destilar cualquier producto hace falta una bebida alcohólica como base, ya que durante el proceso de destilación no se crea alcohol, sino que se concentra.

Todo empieza con la fabricación de una cerveza Waterloo sin lúpulo. Las propiedades de este ingrediente no aportan ningún sabor a los productos destilados. En la época, esta cerveza se fabricaba de manera intencionada o se reciclaba cuando ya era demasiado vieja. Al igual que antes, todavía se usan cereales cultivados en los campos de nuestra región. El proceso de maceración es más largo y los de ebullición y de fermentación más cortos que para la Waterloo Récolte. Después, la cerveza se transporta unos metros hacia la destilería. Al contrario que la Ginebra, el Whisky se fabrica a base de cerveza de malta 100%.

La cerveza se convierte en materia prima de la bebida destilada y pasa a denominarse mosto. Este mosto se lleva a ebullición y el alcohol se evapora cuando alcanza los 78,3°C. Entonces, el destilador debe hacer un riguroso control de la temperatura, ya que, mientras los vapores pasan por una canasta llena de hierbas y especias cuidadosamente seleccionadas, ciertos aromas se evaporan con el alcohol en función de la temperatura.

Como en todos los procesos de destilación, el alcohol que se obtiene al final del proceso es transparente. Después se le añade agua desmineralizada, y, en el caso de la Ginebra, el producto estaría listo para embotellar.