Cervezas a lo loco !

Aunque el oficio de cervecero puede que tenga una base eminentemente científica (hace falta ser ingeniero), el delirio está tan presente como en el espíritu de algunos «alquimistas», con tal de atraer un poco más la atención del público hacia una de sus bebidas más antiguas y más populares.

Evidentemente, es bastante difícil hacerse con la mayor parte de las rarezas y excepciones que evocamos a continuación, pero siempre se puede soñar y, por qué no, ceder a una pasión por una botella o una receta que nadie más podrá poseer, o incluso inventarse una propia.

Por ejemplo, siempre se puede intentar imitar (e incluso beber) la Snake Venom, conocida como la cerveza más fuerte del mundo, con un 67,5 % de alcohol. Se trata de una IPA (Indian Pale Ale) elaborada en Escocia por la cervecería Brewmeister. Destronó a Armageddon, del mismo productor, que tenía una graduación del 65 %. Se aconseja consumir con moderación, ¡aunque la cerveza se vende por unos 100 €! Algunos recuerdan también una cerveza neerlandesa, la Mystery of Beer de la fábrica 't Koelschip, que reivindica un 70 % de alcohol. Pero sea cual sea, a ese nivel, ¡ya no hay que saborear los matices!

Si, como todo buen belga, seguimos siendo modestos, podemos quedarnos tranquilos con la The Black, la cerveza más fuerte de Bélgica con un 14 % (sin alcohol añadido), que se produce en Bouillon. Pero la Gordon Finest Carbon de 14,1 % del grupo Anthony Martin pronto ha comenzado a hacerle la competencia, con un gusto que juega virilmente con un amargor de ataque y un dulzor azucarado en el paladar.

Después de las más fuertes, veamos la cerveza comercializada más cara. Aquí Bélgica vuelve a ganar las apuestas incluso aunque, teniendo en cuenta su precio (casi unos 1000 € la botella de 12 litros), la cerveza Bon Secours de la fábrica Caulier aún no ha encontrado un comprador después de diez años. Sigue en el restaurante londinense que la expone, a la espera de un grupo de expertos catadores.

Fuera de lo puramente comercial, otras cervezas han alcanzado obviamente otros hitos, como la que sobrevivió al desastre del dirigible Hindenburg y que se subastó por más de 14 000 €, a pesar de que resulta imposible de beber; y, cómo no, en vivo desde Las Vegas, una cerveza elaborada para una obra de caridad con ingredientes como el azafrán y el oro (por más de 3000 €).

Seguimos en los Estados Unidos, pero con un espíritu coleccionista más accesible: la Sam Adams Utopias, que se elabora únicamente cada dos años. De edición limitada, tiene una graduación del 16 % de alcohol, por lo que está prohibida en varios estados de EE. UU. Pero, sobre todo, revela una combinación aromática de cervezas, brandy y coñac. Además, se presenta en una magnífica botella cobriza que recuerda tanto a los tanques de las fábricas como a las garrafas de aguardiente. Su precio: unos 150 €.

Las fantasías en la elaboración de cerveza, ¿son del gusto de todos?

Cabe preguntarse si, en cuanto a rarezas, hay gustos para todo. Empezamos por esta fábrica escocesa de Brewdog, que recubrió sus cervezas, con 5 grados de graduación, con ardillas, liebres o armiños disecados. Bautizada como The End of History, la cerveza se vendió por 480 € la botella; la treta publicitaria fue un poco delicada pero resultó eficaz a la hora de dar a conocer a este especialista de emociones fuertes.

No debemos olvidar los sutiles sabores de la cerveza elaborada con testículos de toro, al aroma de ostras, de salchicha, con leche, chiles, levaduras cultivadas en la barba del maestro cervecero (¡sí, lo sé!) e incluso a la viagra, elaborada únicamente con motivo de la boda real entre Kate y William. De edición limitada, of course.

Si lo que buscas son matices, y si no eres capaz de escoger un aperitivo para una fiesta, existe una cerveza al champán, la Krait, pero su nombre lleva a engaño. De hecho, la producción sí que recuerda a la del método champenoise, lleva un corcho natural por tapón y está embotellada de la misma manera que la burbujeante bebida. No obstante, el gusto «dulce y afrutado adicional» no supone una alternativa ni a un verdadero champán ni a una deliciosa Oude Gueze, la referencia en tradición de la cervecería Timmermans, elegida en 2015 como la mejor del mundo y reconocida por los entendidos como el champán de la cerveza.

En un estilo más refinado, destacan los italianos de la cervecería Baladin y su Nora, una cerveza picante elaborada con granos de kamut, jengibre y mirra según una antigua receta egipcia; en cualquier caso, un nombre y una botella agradables a la vista.

No tenemos espacio para mencionar muchas otras fantasías creativas de los maestros cerveceros. Cada día aparecen muchos intentos que van desde «la más fuerte» a la más imaginativa en lo que a ingredientes se refiere. La mayoría de ellos tan solo pretenden anunciar una hazaña con tal de conseguir un poco de prestigio. Pero está claro que todas ellas despiertan la curiosidad de algunos coleccionistas de rarezas e intentan añadir un nuevo nombre a la fantasía de los amantes de la cerveza, incluso si cabe lamentar que todo esto representa un juego que empaña la calidad y la seriedad de toda una tradición profesional.

No podemos más que aconsejar que, para tu colección, escojas una cerveza creativa: quizás una combinación de sabores nuevos, aunque armoniosos y equilibrados entre sí, presentados en una botella especial que suponga un placer a la vista, ¡siempre que lo sea consumirla!