Waterloo, la bella del 18 de junio

image-1492677_500 En 2015, celebramos el bicentenario de la batalla más famosa de la era napoleónica. Pero además de los ruidos y la furia de los combates pasados, interesémonos a la pequeña historia de una bonita cervecera artesana que puede haber sido clave en el desenlace de la batalla. Está claro que la cervecera Waterloo es mucho más antigua que el hecho histórico al que se la asocia. Vio la luz en la Edad Media, en la granja de Mont-Saint-Jean, y (¡por nupcias!) pasó a la cervecera del Marché à Braine L’Alleud antes de volver a la granja. No menos de doscientas cerveceras (a menudo de producción muy local, incluso familiar) producían cerveza en todo el territorio, lo cual llevó a desarrollar una fuerte competencia. Rica por su doble fermentación y de gran reputación por su agua pura, por la calidad de su malta y por el dulzor de su lúpulo, las cervezas de Waterloo era conocidas como un remedio estimulante que devolvían la tonicidad a los enfermos convalecientes y la valentía a los soldados en 1815. No es pues de extrañar que, la víspera de la famosa batalla, el duque de Wellington estableciera a sus tropas cerca de la cervecera y permitiera a sus hombres abastecerse en las reservas de la granja de Mont-Saint-Jean, dando así fuerza y valor para el duro día que los aguardaba a la mañana siguiente. Con la victoria de este 18 de junio de 1815, la leyenda de Waterloo quedó anclada. Desde hace poco, la cerveza Waterloo forma parte de la prestigiosa selección de los Finest Craft Beers de Anthony Martin, que pretende preservar así la estrella cervecera que otorgó la fama del Brabant y dio valor a todo el arte de las microcerveceras regionales. Para ella, es un reconocimiento de su originalidad y de sus cualidades artesanales, pero sobre todo, una garantía de su perennidad y de su notoriedad creciente para los amantes de cervezas finas y exclusivas. La batalla de Waterloo entró en la Historia como la batalla más terrible y, sobre todo, decisiva para poner fin a la epopeya napoleónica; y la fecha del 18 de junio de 2015 resonó en todas las memorias como el bicentenario de este enfrentamiento tan simbólico como sangriento que provocó 38 000 muertes en las grandes llanuras de los alrededores de los pueblos de Mont-Saint-Jean, Waterloo, Braine l’Alleud, Plancenoit, Genappe y Lasne.

Una cerveza de granja, un brebaje de valentía

Hoy en día, la cerveza Waterloo vuelve a elaborarse en la granja de Mont-Saint-Jean, el famoso «hospital de los ingleses» de la batalla de Waterloo. Más que nunca, esta cerveza de gran calidad es símbolo de autenticidad, de artesanía y de valentía. La microcervecera es famosa por su conocimiento y su gama de productos que siguen teniendo, voluntariamente, una dimensión artesana. Se trata de una microcervecera dotada de toneles de cobre y de una capacidad de 3500 hl de cerveza al año. La cerveza se produce esencialmente con ingredientes provenientes de la tierra brabanzona (30 % de trigo) y prácticamente del mismo terreno del campo de batalla. Solo el lúpulo se produce en Flandes en la actualidad (aunque está creciendo de nuevo en la granja). Cuenta con maestros cerveceros de renombre, como Willem Van Herreweghen y Edward Martin, presidente de esta cervecera de Waterloo, el verdadero corazón de un espacio histórico recreativo y gastronómico admirablemente renovado. El Mont-St-Jean, que cuenta con la clasificación de la UNESCO, es un destino agradable para visitar en familia: además de la microcervecera, esta majestuosa granja brabanzona tiene un mostrador de productos cerveceros y regionales, un museo único dedicado a la valentía (que expone sobre todo instrumentos quirúrgicos de la época), una sala de degustación encima de los túneles de escape, un magnífico granero de eventos y un restaurante-cervecería con una terraza grandiosa que tiene una vista sobre todo el campo de batalla.

Waterloo, sobre todo la victoria del sabor

La cerveza Waterloo Récolte, fiel réplica de la cerveza del campo de batalla de 1815, está elaborada con un 30 % de harina. Esta cerveza de granja es una rubia de 6 %, ligeramente turbia, muy agradable y refrescante. La cerveza Waterloo Triple Blonde, de triple fermentación: de sorprende sabor debido a su ligero amargor y su dulzor en boca a pesar de sus ocho grados de alcohol. Esta cerveza esconde su robustez y su carácter vivo bajo un sabor ligeramente afrutado, una bella espuma fina y un sabor redondo. Se puede degustar acompañando carnes rojas, entre otros platos. La cerveza Waterloo Strong Dark, de doble fermentación: con más consistencia que su hermana rubia, ofrece unos aromas ricos y especiados, y un potente sabor ligeramente caramelizado gracias a sus maltas torrefactadas. De cuerpo oscuro y con una espuma densa y untuosa, es una cerveza de carácter mojado, perfecta para los momentos de victoria. Evidentemente, se combina muy bien con los quesos (preferentemente con quesos de pasta blanda) pero también con los sushis. La cerveza Waterloo Strong Kriek es la nueva cerveza belga artesana creada en la granja de Mont-Saint-Jean. Nuestro maestro cervecero creó la receta perfecta entre la cerveza de alta fermentación y un auténtico Lambic de cereza. Una mezcla única, un sabor afrutado equilibrado y un carácter fuerte. ¡Una Kriek más potente que nunca!