Martin’s Pale Ale et Martin’s IPA

Un ligero toque de historia

Una de las primeras cervezas que John Martin desarrolló fue una IPA (India Pale Ale). La Martin’s IPA actual, cuya receta es fiel a sus raíces, no se puede comparar con las IPAS americanas que son más rasposas en la lengua. Volvamos brevemente a las raíces. Las India Pale Ale vieron la luz en el siglo XVIII. Los cerveceros buscaron una receta que resistiese a las condiciones de transporte con el fin de poder abastecer a las colonias británicas en la India. Su fuerte contenido de alcohol y de lúpulo permitía una mejor conservación durante el viaje. Así nació la IPA. Se ha convertido en un clásico en la tradición cervecera británica. Pero cuando el amargor dejó de solicitarse tanto en los paladares, fue la Martin’s Pale Ale —nacida bajo la denominación de Bulldog Pale Ale a mitad de los años cuarenta— quien la sustituyó en el corazón de los belgas. Habrá que esperar a los cien años de la empresa para que Anthony Martin resucite a una antigua favorita. El renacimiento de la IPA se hizo realidad. Así lo relata Anthony Martin: «La American IPA no es la IPA que se concibió originalmente. El movimiento cervecero artesano americano la ha reinventado por completo…». «Viendo a los cerveceros americanos llevar la IPA en extrañas direcciones, quise restablecer la verdad y volver a lanzar la Martin’s IPA. No para vender grandes volúmenes, evidentemente, sino para convertirla en referencia, para que la gente supiese qué aspecto tiene que tener una IPA. Además, esta cerveza es la prolongación de la Pale Ale, que elaboramos en Bélgica desde hace varias décadas», añade. La Martin’s Pale Ale sigue siendo un valor seguro y apreciado. Más dulce que su antecesora, sigue teniendo un toque lupulado que encierra este amargor seco característico. El procedimiento prácticamente único de lupulización en seco (dry hopping) que comparte desde siempre con la Martin’s IPA es el origen de dicha cerveza. Explicaciones.

Una elaboración compleja

La elaboración de esta India Pale Ale sigue un proceso de triple lupulización, es decir, una triple adición de diferentes variedades de lúpulos, como los famosos conos de lúpulo de Kent y las flores de lúpulo. Estas múltiples adiciones se hacen antes y después de la ebullición, así como después de la fermentación. Después de esta, se añaden flores secas de lúpulo, a razón de 100 kg por 1000 hl. La cerveza circula pues durante una semana en un circuito cerrado, en contacto con el lúpulo, antes de ser filtrada. Esta lupulización en seco se lleva a cabo a una baja temperatura para que la cerveza se impregne únicamente de los sabores y aromas más refinados del lúpulo. Esta cerveza noble, cuando está perfectamente lograda, desvela un color ámbar, naranja oscuro con la altura perfecta de espuma. Ofrece unos aromas lupulados, tanto florales como afrutados, y tiene un sabor a pan y a malta compensado por un ligero amargor. Además, la Martin’s IPA es objeto de refermentación en botella.

La valiosa herencia inglesa de los Martin

Según la sabiduría popular, fueron los belgas quienes desarrollaron los métodos de elaboración gracias a la paciencia y al conocimientos de los monjes de nuestras abadías. Según Anthony Martin, «fueron los belgas quienes entregaron el lúpulo a los ingleses, pero fueron los ingleses quienes elaboraron los pale ales, los scotch ales y el stout. Las cervezas especiales belgas fueron elaboradas a partir de estas recetas. De hecho, algunas cervezas especiales belgas, todavía muy conocidas hoy en día, eran originalmente inglesas. En términos de levadura, de fermentación y de estilo, ¡la tradición cervecera inglesa generó la belga! La influencia inglesa fue muy importante. La Primera Guerra Mundial hizo mucho, así como la Segunda Guerra Mundial, tras la cual la demanda explotó otra vez. El aprendiz superó al maestro. Estas cerveceras fueron retomadas por los belgas y la tradición dio un nuevo giro. Si la herencia belga de la cerveza especial es reciente, ¡es una herencia de la que Bélgica puede sentirse muy orgullosa y que debemos preservar!», concluye.

¿Cómo reconocer una buena IPA?

Las IPA tienen un sabor fino en boca, una espuma estable, un amargor particular, un aroma de lúpulo más marcado y un color ámbar claro muy característico. La Martin’s IPA reaviva el sabor de una IPA típicamente británica. Con un aroma complejo y picante de entrada, esta fragancia lupulada evoca una cerveza sabiamente especiada. En boca, un potente amargor se propaga de inmediato y se propaga en la lengua. Este carácter fuerte se retira en su conclusión para dar lugar un dulzor elegante. Este final demuestra que la Martin’s IPA es una cerveza profunda y sensible pero sin reservas. Lleva con orgullo el sello de los ales de tradición británica, elaboradas en Bélgica.

«La American IPA no es la IPA que se concibió originalmente. El movimiento cervecero artesano americano la ha reinventado por completo…». Anthony Martin